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Tarima flotante, un pavimento fácil de instalar
Los suelos de madera son muy apreciados porque aportan calidez y elegancia a cualquier estancia y van bien en todas las casas. De entre una amplia gama de pavimentos de este material, destaca la tarima flotante por su resistencia, durabilidad y fácil instalación.
La tarima flotante es un suelo que tiene una gran aceptación actualmente. Su propio nombre indica que flota sobre el pavimento anterior, de forma que la instalación de la tarima flotante no genera residuos de obra al no tener que levantar la antigua superficie, y no necesita ningún tratamiento posterior (barnizados, aceites o ceras), ya que viene con el acabado de fábrica.
La tarima flotante se puede colocar sobre todo tipo de suelos (gres, terrazo, tablones, moqueta, corcho), pero estos han de estar bien nivelados y protegidos con una membrana plástica antihumedad, sobre la que se instalará la tarima flotante.
Se puede fijar con clips, con cola o con clavos, siendo el primero el sistema más ventajoso pues simplifica la instalación de la tarima flotante, permite pisar el suelo a medida que se van colocando las lamas, facilita el desmontaje de la tarima sin perjuicio de las piezas y garantiza un acoplamiento perfecto de las juntas.
Los aficionados al bricolaje no tendrán ningún problema para instalar la tarima flotante en su propia casa. Todas las propuestas existentes en el mercado incorporan claras instrucciones para su correcta colocación. No obstante, hay algunas cuestiones fundamentales que conviene tener en cuenta antes de entrar en faena.
Recomendaciones básicas para instalar la tarima flotante
- La instalación de la tarima flotante debe realizarse en una estación seca, como el verano, ya que la sequedad del ambiente disminuye la posibilidad de que se abran las juntas.
- La base sobre la que se colocará la tarima flotante debe estar plana, por lo que los desniveles superiores a 3 mm. en un metro de superficie han de igualarse con pasta niveladora.
- Los tablones deben permanecer tres o cuatro días en la estancia en la que se instalarán para aclimatarse a la misma.
- Los cambios de temperatura y humedad propician dilataciones y contracciones de la tarima flotante, por lo que es imprescindible dejar una junta de dilatación de entre 10 y 15 mm. respecto a las paredes, marcos de las puertas y otros pilares.
- Si la tarima flotante se monta con el sistema de encolado, hay que utilizar suficiente cantidad de cola y esta ha de ser de buena calidad para garantizar al máximo el perfecto ensamblaje de las piezas.
- Su montaje sobre la antigua superficie incrementará la altura de la estancia, de forma que hay que tener en cuenta que las habitaciones en las que no se instale la tarima flotante quedarán más bajas.
- Siempre hay que adquirir más cantidad de tablones que la que correspondería con la superficie a cubrir, ya que lo habitual es cometer algunos errores y desperdiciar material.
- Antes de empezar el trabajo, hay que plantearse el sentido en el que se van a instalar las tablas de la tarima flotante. La disposición longitudinal genera un efecto de estrechamiento de la estancia mientras que la transversal provoca sensación de ensanchamiento. Para destacar los contrastes de tonalidad entre las tablas, estas han de colocarse en sentido perpendicular a la entrada de luz; si se prefiere un suelo homogéneo, las tablas deberán montarse en le mismo sentido de entrada de la luz.
Principales ventajas de la tarima flotante
La tarima flotante va bien en todas las zonas de la casa, excepto en aquellas en las que los cambios de humedad sean frecuentes como en las cocinas y en los baños. Para los salones, comedores, dormitorios, salas de estar y despachos es un revestimiento perfecto con innumerables ventajas sobre otros pavimentos.
A la facilidad de su instalación se une la rapidez, pues en tres o cuatro días la tarima flotante está montada sin escombros y sin necesidad de que los residentes abandonen la vivienda.
Es un suelo resistente a las pisadas, al desgaste general y a la luz solar, que no deteriora su color original, al tiempo que muestra gran firmeza y robustez en las zonas con tráfico abundante. Su buena tolerancia a los contrastes térmicos y de humedad se complementa con su alto nivel de aislamiento de ruidos y con su compatibilidad con los sistemas de calefacción situados debajo del suelo.
La tarima flotante es un material muy cálido que armoniza con casi todo tipo de muebles y ambientes, pero conviene efectuar su elección, de entre las distintas gamas, en virtud de la luminosidad y la decoración del hogar. El mercado ofrece tarimas flotantes de diferentes calidades y tonos, algunas de ellas coloreadas, y la opción más conveniente para cada caso ha de basarse más en criterios de durabilidad que en razones económicas.
Además, su limpieza y mantenimiento son muy sencillos. La primera se realizará con la aspiradora o la mopa humedecida con una mezcla de vinagre o agua o un producto específico para este tipo de superficies. Lo importante es no emplear líquidos agresivos que puedan dañar el barniz del pavimento y evitar siempre el exceso de agua sobre el mismo. Para mantenerlo en perfecto estado, cada cierto tiempo se puede aplicar un abrillantador para tarima y es muy aconsejable también colocar tacos de goma o tela en las patas de las mesas, sillas y otros muebles.
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